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| Resultado de un taller de chocolate y pintura |
El otro día aparecía un interesante artículo en Expansión sobre
la motivación. Decía lo siguiente: las compañías llevan años cultivando la
implicación de sus trabajadores porque saben que un alto compromiso facilita la
labor diaria, mejora el ámbito laboral y trae buenos resultados. También
aumenta la satisfacción de los clientes y, por tanto, los beneficios.
Comprometerse con la gente siempre da resultados. El artículo ofrecía algunas sugerencias para
que ese compromiso se reforzase. Y es que las personas son los verdaderos
motores de las organizaciones, las que tiene capacidad de generar valor para
las compañías. La tecnología, los procesos, los productos etcétera son el resultado
del trabajo de las personas que son el verdadero factor diferencial de las
compañías.
Muchas empresas se han dado cuenta de ello y tienen un
compromiso firme con sus empleados.
Por nuestro trabajo, tenemos la oportunidad de colaborar con muchas empresas para que sus eventos, sus
convenciones, sus acciones de
comunicación, no se limiten a transmitir un mensaje sino a fortalecer ese
compromiso. Tenemos la inmensa fortuna de compartir muchos momentos con
directivos y con empleados de todos los sectores, de todos los tamaños;
empresas a las que les va muy bien y empresas a las que no les va tan bien.
Pero hay un factor común en todas ellas: buscan la cohesión, ilusionar a su
gente en momentos especialmente difíciles, interactuar y recibir feed back que
contribuya a mejorar los resultados: la gente es importante para ellos.
Llevamos muchos años en el mundo de la comunicación en
directo y sabemos distinguir perfectamente cuando los directivos que hacen sus charlas reciben un aplauso espontáneo o fingido; sabemos
cuando los participantes en un evento, en una actividad se implican y sabemos,
y esto quizá sea lo más importante, cuando la gente vuelve a sus casas
sintiéndose importante y con ganas de contribuir al éxito, cuando el resultado
del esfuerzo y la inversión ha merecido la pena.
Año tras año, observamos como aquellas empresas cuya
estrategia está basada en las personas mejoran sus resultados. Confiar en ellas
tiene premio.
Los meses previos a
las vacaciones de verano son un momento ideal para reunirse con los empleados no sólo para trabajar. También para estrechar
vínculos, motivar, aprender unos de otros y agradecer ese esfuerzo y compromiso. Un
momento ideal para celebrar una pequeña fiesta, realizar una actividad
experiencial, un Family Day en el que todos puedan compartir y conocerse mejor. Son muchas las
posibilidades, muchas las oportunidades para crear cercanía, cohesión e
ilusión. Imprescindibles en tiempos convulsos, en tiempos de incertidumbre.
Esa es la razón por la cual muchas veces no preguntamos cual
es el target sino cómo son las personas, que inquietudes tienen, cómo se
sienten, que les gusta y que esperan. Por eso pedimos que nos hablen de
personas, porque queremos comprometernos con ellas.

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